Sexo rápido
A todos nos gusta disfrutar de los placeres de un sexo tranquilo, con una buena sesión de preliminares y con todo el tiempo del mundo para detenernos en los lugares más placenteros de nuestro cuerpo.
Pero a veces, un “rapidito” no está nada mal. Aparte del subidón de endorfinas propio de toda relación sexual, esta modalidad tiene un extra de emoción, aventura y rapidez que lo convierten en un cóctel de lo más explosivo.
¿Te atreves? Un buen momento para una de estas relaciones es justo antes de salir a tomar algo con tus amigos. ¿Por qué no esperas a tu chico y en cuanto salga de la ducha lo asaltas por el pasillo? Saber que apenas tenéis tiempo unido al factor sorpresa es una mezcla que, casi con total seguridad, le volverá loco.
¿Y qué tal justo antes de iros a trabajar? Ponte el despertador un poco antes (no hace falta más de media hora (recuerda que estamos hablando de un rapidito) y despiértale dejándole muy claras cuáles son tus intenciones para empezar el día: que no lleves nada seguro que le da una pista clara y contundente.

